A Ocho Columnas: México ante Trump.

No debiera ser novedad nada, absolutamente nada de lo que está haciendo el presidente de los EEUU, Donald J. Trump.

Durante su campaña, se empeñó hasta el cansancio a decir todo lo que hasta el momento ha dicho, hecho o al menos se propone hacer: el veto a migrantes provenientes de países musulmanes, desmantelamiento del llamado “Obamacare”, la construcción del muro en la frontera con México y la renegociación del TLCAN por mencionar solamente las más visibles.

El flamante presidente, en arranques que parecen más berrinches que la actitud propia de un jefe de estado ha cambiado en dos semanas la relación de su país con el resto del orbe y a la vez planteado nuevos paradigmas que quiérase o no, tendrán que irse asimilando en las semanas y meses por venir.

Donald Trump llegó y para quedarse. Es muy probable que como aseguran analistas, quizá no termine su mandato y se vea sujeto a un proceso de “impechment” (destitución); procedimiento nada simple y que requiere de muchos factores. La realidad es que la “diplomacia del twitter” es la nueva política de la presente administración estadounidense.

Para México el golpe ha sido brutal. Muy duro. Una relación de amistad y confianza, de cercana vecindad y alianza con todos sus roces y asegunes; forjada en al menos los últimos 30 años se ha visto severamente dañada. Lastimada y vulgarmente ofendida por el actual inquilino de la Casa Blanca. No puede decirse que todo se tiró a la basura, pero claramente llevara tiempo y más tiempo el recomponer lo dañado.

Ante la falta de formas y conducta hostil de Trump y su gente, todos los sectores de la sociedad debieran y deben cerrar filas en torno al país. Sin colores partidistas y mezquindades.  Algo muy diferente a lo ocurrido en otras ocasiones, es que nuestro país está en boca de todos en los EE.UU. y manifestaciones de apoyo hacia el vecino del sur se han hecho saber, y no por pocos.

Pese al despertar nacionalista y aislacionista en la Unión Americana, un amplio sector de la población es crítica del nuevo presidente. Toma en su entera dimensión la relación con Norteamérica. Y por si esto fuera poco, el republicano habrá ganado la presidencia por su sistema electoral; pero perdió el voto popular por casi 3 millones de votos. Y eso le cuesta asimilarlo a Donald Trump.  Sencillamente, no puede con eso.

La coyuntura le exige a nuestro país seguir adelante. Pocas naciones en el mundo tienen una economía tan globalizada como México: 44 tratados comerciales con diferentes naciones o bloques alrededor del planeta.

El problema es que al firmar el TLCAN nos sentamos en nuestros laureles y dejamos que la inercia de Norteamérica nos arrastre. Y quiérase o no, así fue. El comercio diario entre México y los EE.UU. asciende a 1 millón de dólares por minuto. Con Canadá no se alcanza todavía una cifra como lo anterior, sin embargo el intercambio previo a la entrada de vigencia del tratado ha aumentado en más de un 600%. Y son cifras conservadoras.

Ante el nuevo reto por delante, lo peor que se haría sería tomar la misma política trumpiana: aislarse y cerrarse ante el mundo, una realidad inevitable. Es interesante leer y saber que la gran mayoría de los mexicanos está a favor de la apertura comercial. Las fuerzas políticas, incluyendo la izquierda reconocen el valor que le ha dado al país el tratado y su perspectiva global.

Y México tiene argumentos, y muy sólidos para defenderse en la era Trump. El primero que pondría es la enorme cadena de valor que ha generado en el bloque. Sin TLCAN estados unidos pierde de la noche a la mañana 6 millones de empleos. Si, así como se lee. Y esos son empleos directos. Se estima que de forma indirecta se verían afectados al menos 14 millones de empleos más. Razonablemente hablando, ¿está dispuesto “the Donald” a sacrificar estos puestos de trabajo?

Pero si aun así, insiste… ¡bah! Pues así sea. Saldremos golpeados, sin duda pero en el largo plazo el futuro mexicano será mejor que el de ellos. Las nuevas alianzas que se forjen en estos momentos con Asia, Europa y América serán vitales.

Apertura y no cerrazón es lo que requiere México. Empecemos a cambiar nuestra noción de crisis. Para los chinos, el símbolo de crisis significa “oportunidad”. Y es lo que tenemos enfrente. Una gran oportunidad.

Adelante con todo.

Que tenga un magnífico día.

Comentarios a: emollerb@live.com

Twitter: @EMollerB

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