A Ocho Columnas: El nombre del escándalo.

El enorme poder que han adquirido las redes sociales en México y el mundo han acabado por transformar radicalmente la forma de expresar las ideas; aunado al declive de los medios llamados “tradicionales”. Sin embargo, se confunde el valor de las redes con la información en sí. Es decir; la primera es solo un vehículo para dar a conocer la segunda. Ni más, ni menos.

De esta brutal confusión parte la falacia de que todo, absolutamente todo lo que se publique en redes sociales es cierto; cual axioma, dogma o verdad sin discusión. En este punto es donde, de manera perversa se manipula la opinión pública. Al grano: la línea editorial de la periodista y comentarista Carmen Aristegui podrá gustarnos o no. Pero ahí está. Válida y respetable como cualquier otra. Hasta aquí va bien.

El gran problema de Aristegui es que cual sacerdotisa; profeta bíblica; y propietaria de la verdad absoluta; ella y solo ella tiene la razón y dice la verdad. Todos los demás son paja, basura y vendidos al sistema corrupto que ella denuncia. Si se suma a lo anterior, un verdadero ejército heterogéneo de defensores a ultranza, que repelen los “ataques a la libertad” con argumentos tan banales e infantiles como misoginia, violencia, intolerancia, concesiones, sobornos, ejemplificación pura de la libertad y tantos más, pretendiendo formar una barrera alrededor de la “única periodista libre de México”. Curiosa e irónicamente, quienes censuran la “intolerancia y cerrazón” de “quienes atentan” contra la señora Aristegui están cayendo en lo mismo que critican. No hay un respeto por las ideas del otro y la sana deliberación, debate de las mismas.

El último episodio de esta tragicomedia ha sido causado por el lanzamiento del portal “Mexicoleaks”, apoyado por una decena de medios digitales; que pretende difundir e informar a la población de cuestiones de gobierno y transparencia. Desde los micrófonos de MVS Radio, Aristegui se sumó a esta propuesta, empeñando en ello el nombre de la empresa que la emplea. De inmediato, la empresa de la familia Vargas fijó su postura: Carmen Aristegui había abusado de la confianza de la empresa al tomar decisiones sin autorización de la dirección general. Y casi de inmediato cesó a dos de los colaboradores más cercanos de la periodista.

Esto desató el infierno; la ira de sus seguidores, en contra de la empresa, el gobierno federal, el presidente Peña Nieto, y todo aquel que se atreva o se haya atrevido a decir algo en contra de Aristegui. Sin embargo, responder como lo hizo; exigirle a la empresa la “inmediata reinstalación” de sus colaboradores; a sabiendas que ella actuó de forma poco ética periodísticamente hablando; quiero pensar, (quiero, no lo hizo de mala fe).

Amaga, chantajea y mueve miles de seguidores para presionar a la “empresa vendida” (MVS); desde donde aún trabaja y se defiende; mientras en redes sociales y otros medios, incluso impresos se publican manifiestos a su favor, acusando censura. Esquizofrenia total.

Y es que no se critica que Aristegui apoyara al portal Mexicoleaks. Tiene un portal de su propiedad AristeguiNoticias.com donde (quizá) es libre de apoyar a quien quiera. Pero, y este es el pero mayúsculo: lo hace utilizando el nombre de una empresa, donde es empleada sin mayores atribuciones (al menos que se sepan). Pero desviar el meollo del asunto: una cuestión laboral entre ella y sus patrones; para llevarlo al terreno político electoral en defensa de sus colaboradores es perverso y poco ético.

¿De verdad creerá la periodista que la investigación que hizo sobre la “Casa Blanca” de la esposa del presidente no hubiera tenido más difusión de no haberlo hecho a través de los micrófonos de MVS? Los medios alternativos ya tienen la fuerza para llegar a millones. Con más de 40 millones de smartphones en México, escribir detalles está de sobra.

El apoyo de Aristegui a López Obrador es claro y sin duda. El mayor puntal financiero del dos veces candidato a la presidencia es y ha sido Carlos Slim Helú. Este último tiene intereses en algunos medios que han revelado en México y otros países los escándalos que han golpeado al ejecutivo federal, entre ellos el New York Times. La Reforma en Telecomunicaciones pegó fuerte al 3er. hombre más rico del mundo. 20 mil millones de pesos menos en ingresos por interconexión y largas distancias. Esto molestó, mucho al ingeniero Slim y se lanzó duro y directo contra el gobierno federal. Pero al fin, hombre de negocios: la sensatez domina a la víscera. Otras oportunidades se abren adelante. Las empresas de Grupo CARSO han hecho alianzas importantes con empresas petroleras, en México y el mundo. Asociaciones y adquisiciones que aumentaran aun más a futuro el valor sus acciones. La Reforma Energética es una ventana.

¿Será que Carlos Slim ya llegó a una sana negociación con los hombres del poder y el presidente Peña Nieto? Aristegui ha sido el canal principal para sacar a la luz y difundir los “escándalos”. Ha sido un instrumento muy útil a Slim: un ariete para golpear y sacar ventaja. Al cambiar las condiciones, el resto de la ecuación, se modifica también. Esto no quiere decir, ni que Carmen sea un peligro para México, o que sea silenciada; o que eso sea un deseo personal de alguien o algunos en particular. Pero quizá regresar a Aristegui al mundo real y vuelva a tocar suelo. Finalmente tiene un portal y seguramente seguiría aportando su granito de arena para que este país evolucione. Pero no está de más recordar que todos somos necesarios; pero nadie; nadie es indispensable.

Que tenga un magnífico día.

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